Situación económica actual

Hacía tiempo que no escribía y la verdad es que tenía necesidad de ello. El tema elegido es la situación económica, desde luego no es original, pero tampoco encuentro razón para que tenga que serlo.

Ya queda lejos la crisis de las hipotecas subprime del 2008. Con el tiempo, cuando· parecía salir de ella, llegó la temida doble uve para los economistas (W), es decir una doble recesión en breve espacio de tiempo. Sin posibilidad de estímulos económicos públicos el panorama es fácilmente resumible: brutal endeudamiento cercano al equivalente a un año de producción del pais; una tasa de desempleo record de una cuarta parte de la población activa; una administración sobredimensionada e ineficiente; inseguridad jurídica digna del país con el sistema jurídico más complejo del mundo; una clase política oportunista, irresponsable e indigna; inestabilidad política consecuencia de partidos secesionistas; un sistema financiero en quiebra y temeroso; un coste de la ·deuda pública insoportable; una UE icono de una burocracia mal diseñada, fragmentada y lentísima en la toma de decisiones; y en fin, una población que envejece y escasamente incipiente y emprendedora. Pongan todos estos ingredientes en un bote, agítenlo y le saldrá una cosa que se llama España en versión actual.

La población está indignada, y con razón. A nadie le gusta que se le recorten derechos y menos aún le toquen el bolsillo. Justo es también decir, que estábamos demasiados protegidos por esa invención llamada estado del bienestar. Destetar a la ciudadanía de la barra libre de servicios públicos no es tarea sencilla. Pero la situación en términos generales tiene que volver a una dimensión más equilibrada, más sostenible... al coste que sea. Es simplista, además de inutil, llorar por los recortes, es justo preguntarse por cuáles son sus efectos beneficiosos. En cualquier caso el camino no es el de fragmentar, crispar ni paralizar el país conprotestas de creciente peligrosidad. Es sencillo, pagamos el precio de un hiperendeudamiento, de haber vivido por encima de nuestras posibilidades reales, y ahora se paga con recortes desorbitados. Es como un acordeón que se abre y pliega al máximo, y ya sabemos que en el término medio está la virtud, léase sostenibilidad. Pero no sólo se endeudaron en demasías las familias, también los entes públicos. Por tanto, a todos nos interesa salir de esta situación, como sea. Y no se puede responsabilizar en exceso a los políticos porque en contra de lo que parece ellos no pueden hacer tanto, máxime desde que la UE los controla casi como marionetas. Y que coste que los hay en abundancia pésimos y algunos ladrones. Pero otros muchos, la mayoría, trabajan con ahínco por mor de sus ideas, y eso es elogiable. Si tuviéramos unidad, si aplicáramos la solidaridad, si nos esforzáramos al unísono con objetivos claros y consensuados la crisis pasaría en la mitad de su tiempo con un cuarto de su coste. Pero el escenario es diametralmente distinto. De ahí mi pesimismo.

Doy por hecho que hemos perdido una década. Estoy con el FMI que hasta el 2018 no se palpará un verdadero crecimiento (tasas superiores al 3% anual requisito necesario para crear empleo). Pero mi preocupación va más allá. ¿Habremos hipotecado a toda una generación? Es posible.

Seguro que dirán, todo esto ya lo sabemos. Aporte soluciones.. si las tiene. Pues bien, la receta está clara: reducir la administración a la mitad, impulsar l+D, negociar un rescate que nos permita financiarnos a bajo coste, prolongar en el tiempo el ajuste fiscal, eliminar la inseguridad jurídica y las tensiones regionales aun a coste de pasar a un estado federal, perseguir el fraude en todos los ámbitos, instaurar las reformas estructurales necesarias al coste que sea, aplicar tasa a las operaciones financieras y mimar al pequeño empresario como el verdadero generador de riqueza. Porque todos queremos más derechos y libertades pero cuando se tambalea la economía todo pasa a segundo plano. Como dijo alguno: la barriga llega y después hablamos de lo que sea...

Sinceramente me gustaría ser más optimista. Voy a intentar parecerlo. ·Evidentemente la crisis acabará, faltaría más, la pregunta es cuando y a que coste. No temo la crisis pero el país se desangra eso si es muy lastimoso. Son demasiadas fugas o frentes abiertos. Aún así, hay esperanza pero estoy firmemente convencido de que pasa por la aplicación de las medidas anteriores. Y porque ser realista implica ver igualmente lo bueno que tenemos algunos apuntes:·nuestra historia, nuestra variada cultura, nuestro clima, lugares y gastronomía, nuestra hospitalidad y saber vivir, nuestras infraestructuras de pais·puntero, nuestro racimo de empresas punteras, la generación más formada de la historia, y una parte de la población, como yo, dispuesta por hacer lo que· haga falta por mantener al país y nuestros hogares.·

Additional information